viernes 1 de mayo de 2009

El día de los pobres del mundo

Por Fidel Castro Ruz

Mañana es el Día Internacional de los Trabajadores.



…No somos incendiarios como algunos imaginan, pero tampoco tontos que se dejan engañar fácilmente por los que creen que lo único importante en el mundo son las leyes del mercado y el sistema capitalista de producción…





Carlos Marx convocó a la unión: "Proletarios de todos los países, uníos", aunque muchos pobres no eran proletarios. Lenin, más amplio todavía, llamó también a los campesinos y a los pueblos colonizados a luchar unidos bajo la dirección del proletariado.

La fecha de la celebración se escogió como homenaje a los mártires de Chicago cuando el 1‚º de Mayo de 1886 iniciaron una huelga, en un país capitalista cuya masa trabajadora sufría el desempleo y otras calamidades asociadas a las crisis económicas, inseparables del sistema. Sus derechos no se reconocían y los sindicatos eran vistos por la burguesía cual si fuesen organizaciones terroristas enemigas del pueblo de Estados Unidos.

Los capitalistas acudieron posteriormente a sus mejores armas: la división y el economicismo para desmontar la lucha revolucionaria. El movimiento obrero se dividió y las demandas sindicales, para muchos en medio de la pobreza reinante, eran el objetivo principal, más que el cambio de la sociedad.

Estados Unidos se convirtió en el país capitalista con mayores diferencias entre los ingresos de los ricos y los pobres. A la sombra de su hegemonía, América Latina se convirtió, a su vez, en el área del Tercer Mundo, donde las desigualdades entre ricos y pobres eran más profundas. Los ricos disfrutaban de niveles de vida, comparables con los de las burguesías de los países desarrollados de Europa.  La noción de Patria había desaparecido en las capas más ricas de la población.

Era inevitable el choque de la gran potencia del Norte y la Revolución Cubana. La heroica resistencia del pueblo de nuestro pequeño país fue subestimada.

Hoy están dispuestos a perdonarnos si nos resignáramos a volver al redil cual esclavos que, después de conocer la libertad, aceptaran de nuevo el látigo y el yugo.

Hoy el planeta se debate entre crisis económicas, pandemias, cambios climáticos, peligros de guerras y otros problemas concurrentes. La tarea política se vuelve más compleja, y existen todavía los que se hacen ilusiones de que los pueblos pueden ser manejados como títeres.

No puede decirse todavía la última palabra sobre la evolución futura de la actual administración norteamericana. Hay elementos nuevos, tanto de carácter objetivo como subjetivos. Estudiamos y observamos cuidadosamente cada uno de sus pasos. No somos incendiarios como algunos imaginan, pero tampoco tontos que se dejan engañar fácilmente por los que creen que lo único importante en el mundo son las leyes del mercado y el sistema capitalista de producción. Estamos todos en el deber de luchar por la paz; no existe otra alternativa. Jamás, sin embargo, el adversario debe hacerse la ilusión de que Cuba se rinda.

Esperamos que cada Primero de Mayo miles de hombres y mujeres de todos los rincones del planeta compartan con nosotros el Día Internacional de los Trabajadores, que durante 50 años hemos venido celebrando. No en vano, mucho antes del Primero de Enero de 1959 habíamos proclamado que nuestra Revolución sería la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes. Los éxitos de nuestra Patria en la esfera de la educación, la salud, la ciencia, la cultura y otras ramas, y en especial la fuerza y la unidad del pueblo, lo están demostrando, a pesar del bloqueo despiadado.

Derecho de asilo

Por: Luisa Ortega Díaz
Fecha de publicación: 01/05/09

Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela   





La existencia de diversas corrientes del pensamiento en el seno de la sociedad genera luchas sociales y políticas en pro del predominio de una de ellas. No pocas veces dichas confrontaciones llegan a quebrantar normas de carácter penal. En estos casos, nos encontramos frente a los denominados delitos políticos.

Para la profesora Diana Hernández Hoyos, autora del libro Derecho internacional humanitario, estamos ante un delito político cuando la conducta punible es inspirada "en puntuales principios filosóficos, políticos y sociales, cuya comisión obedece a reivindicaciones sociopolíticas en beneficio exclusivo del pueblo".

La naturaleza de los delitos políticos permite que la comunidad internacional les ofrezca protección a los autores de los mismos, con el propósito de evadir la persecución penal del enemigo político que ejerce el poder. Esa protección se reconoce como el derecho de asilo.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, en su artículo 14, lo consagra al establecer que "en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país".

No obstante, la norma in comento seguidamente establece la correspondiente garantía al ordenar: "Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas".

Por su parte, el artículo 27 de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre establece que el derecho de asilo en territorio extranjero es procedente en caso de persecución "que no sea motivada por delitos de derecho común".

Lamentablemente, algunos países han degradado la institución del asilo al proteger con ella a funcionarios públicos que han incurrido en delitos contra el patrimonio público en perjuicio de su país de origen. Esa conducta crea precedentes negativos en la lucha contra la corrupción, que afecta a todos los países del mundo.

Es necesario que los organismos internacionales se propongan rescatar el derecho de asilo para que sólo sea procedente en casos de delitos de motivación política, y así evitar que sea utilizado como un mecanismo para garantizar la impunidad en los hechos punibles contra el patrimonio público.





NOTA DE EDICION ELABORADA CON EL ARTÍCULO Manuel Rosales: peripecias de un "baluarte de la democracia", de Atilio Boron, publicado por Rebelión el 24.04.2009





¿Por qué el gobierno peruano dio asilo a Manuel Rosales? cuando la INTERPOL ya se había pronunciado con "la "Notificación Roja" emitida –según esta institución- porque la solicitud del gobierno bolivariano reúne los requisitos establecidos por los reglamentos de la organización que prohíben expresamente cualquier acción de carácter político, racial, religioso o militar." Se trata, lisa y llanamente de un caso más de enriquecimiento ilícito y corrupción gubernamental, como lo comprueban irrefutablemente los antecedentes suministrados por Caracas a esa organización. De no haber sido así la INTERPOL jamás habría emitido esa orden de captura.

¿Quién es Manuel Rosales? Rosales, es un hombre surgido del corazón mismo de Acción Democrática, sobrevivió a la bancarrota moral y política de ese partido fundando otro, Nuevo Tiempo, en el que agrupó a sus antiguos compinches. Como "adeco" ocupó todos los cargos dentro del partido y, fuera de él, llegó a ser Alcalde de Maracaibo y Gobernador del crucial estado de Zulia. La paciente investigación policial confirmó que este hombre nacido en un hogar de módicos recursos y que toda su vida vivió de la política y de los cargos públicos (fue concejal durante 4 años, diputado otros 11, más 4 como alcalde y 8 como gobernador) construyó desde la función pública una fortuna tan extraordinaria como ilegítima e inexplicable: las 14 fincas de las que es probadamente dueño en Zulia y que no habría podido adquirir aún si hubiera ahorrado cada centavo de su sueldo durante toda su carrera política son apenas la punta del iceberg, debajo de la cual hay un sinnúmero de empresas y turbias operaciones financieras puestas en manos de familiares que actúan como cómplices o testaferros. En última instancia, el dinero mal habido de este paladín de la democracia surgió de negociados de diverso tipo hechos en perjuicio del Estado de Zulia y el pueblo venezolano, facilitados por su absoluto control de los tres poderes del estado provincial, sus socios y encubridores durante los gobiernos de Acción Democrática y la protección y complicidad de los grandes medios desde el advenimiento de la Revolución Bolivariana. Hoy su suerte parece echada, pese al transitorio respiro que le ofrece la gratitud de Alan García: el silencio y la indiferencia de la derecha venezolana, ninguno de cuyos líderes se solidarizó con el prófugo, es de una elocuencia estruendosa. Conocen muy bien a Rosales y saben que la suya es una causa perdida. La batalla legal que librarán sus abogados podrá ser más o menos larga, pero está condenada al fracaso. Con el derrumbe moral y político de Rosales la oposición antichavista pierde una pieza clave y la legitimidad del gobierno bolivariano se fortalece ante los ojos de propios y ajenos. ¿Qué otra patraña inventarán los medios que contribuyeron a endiosarlo?